Los primeros cuatro califas del Imperio islámico (Abu Bakr, Omar, Uthmán y Ali) se conocen entre la mayoría de los musulmanes suníes como los califas rashidun o ortodoxos, "los bien guiados" (632-661 d.C.).Su mandato comenzó con la muerte del profeta Mahoma en el año 632 d.C., cuando Abu Bakr tomó el título de califa, "el sucesor del profeta", aunque no era una continuación del profetismo ya que los musulmanes creían que había terminado con Mahoma. Su mandato terminó con el asesinato del califa Ali en el año 661 d.C.
Durante el califato Rashidun, los ejércitos del islam unificaron la península arábiga bajo la bandera de su fe y luego conquistaron partes del Imperio bizantino (330-1453 d.C.) y todo el Imperio sasánida (224-651 d.C.) Estas conquistas rápidas y permanentes se detuvieron durante el reinado del último de los califas, Ali, que pasó la mayor parte de su reinado en una guerra civil, y a quien los musulmanes chiítas consideran el único heredero legítimo de Mahoma. Los califas ortodoxos introdujeron un sistema administrativo innovador y, aunque no lograran obtener la autoridad suprema, su sistema continuaría y los gobernantes posteriores lo irían moldeando para adaptarse a las necesidades de la época hasta 1924 d.C.
La muerte del profeta Mahoma en el año 632 d.C. fue una pérdida trágica para sus seguidores y muchos incluso se negaron a aceptar que se había ido. Dado que Mahoma había afirmado haber recibido revelaciones divinas, sus seguidores ahora estaban preocupados de que ya no estarían guiados por la fuerza divina. También surgieron problemas más prácticos, ya que Mahoma no había nombrado a un heredero para su posición ni tenía un heredero natural propio. Poco después de su muerte, muchas de las tribus árabes declararon que su pacto con Mahoma era de naturaleza personal y que no sentían ninguna obligación hacia el islam, algo que se conoce como Ridda, apostasía en árabe. Para empeorar las cosas, muchas otras personas habían comenzado a reclamar el título de profeta. Sin embargo, durante su vida, Mahoma había dejado muy claro a sus seguidores que él era el último profeta de Dios, por lo que estas personas eran impostoras a los ojos de los musulmanes.
ABU BAKR REUNIÓ EL APOYO DE LA MAYORÍA DE LOS MUSULMANES Y adoptó EL TÍTULO DE CALIFA, ES DECIR, SUCESOR DEL PROFETA.
Abu Bakr (573-634 d.C.), un confidente cercano de Mahoma y el primer converso masculino (lo que le valió el apodo de Siddique, que significa digno de confianza), reunió el apoyo de la mayoría de la musulmana ummah, es decir, los musulmanes suníes, y adoptó el título de Khalifa (califa), es decir, sucesor del profeta. Su reivindicación no fue incontestable, ya que un grupo de musulmanes llamado Shia't Ali (partido de Ali) presionó para que Ali fuera el único candidato legítimo al califato, pero la autoridad de Abu Bakr prevaleció.
Los apóstatas y los falsos profetas representaban una amenaza inminente para la existencia misma del islam. El más notable y el más fuerte de ellos fue Musaylimah (fallecido en diciembre de 632 d.C.), "el Archimentiroso", como lo llaman los musulmanes. La península arábiga se había fragmentado una vez más, y si estos partidos se hubieran unido contra un enemigo común, Medina y La Meca, el imperio del islam habría perecido en su cuna.
Abu Bakr mostró una gran habilidad como líder natural; llamó a todos los hombres fieles sanos a las armas para la Yihad (guerra santa). Sabía que, aunque sus enemigos eran numéricamente superiores, estaban desunidos, y aprovechó esta oportunidad al máximo. Dividió el ejército musulmán en varios cuerpos y envió a cada uno a subyugar una parte particular de Arabia: estas guerras se conocieron como las guerras Ridda (632-633 d.C.). El general más notable de estas guerras fue Jalid ibn al Walid (585-642 d.C.), quien derrotó a las fuerzas de Musaylimah, a pesar de que les superaban en número ampliamente, en la batalla de Yamama (diciembre de 632 d.C.), donde también murió Musaylimah.
Al final de las guerras Ridda, toda la península arábiga estaba unida bajo la bandera del islam y por ello se hace referencia a Abu Bakr como el "segundo fundador del islam" (según el historiador John Joseph Saunders). Sabiendo que los árabes vivían bajo la regla de la retribución y que las tribus que habían sido subyugadas por la fuerza querrían vengarse, Abu Bakr decidió dirigir sus energías a otra parte. Sabía exactamente a dónde ir a continuación: las tierras vecinas de Siria e Irak, que estaban bajo el dominio bizantino y sasánida respectivamente. Dado que ambos imperios se habían agotado por completo con sus constantes guerras, ahora era el momento perfecto para atacar: Abu Bakr estaba de suerte (aunque puede que él mismo no lo supiera).
Envió ejércitos a ambas provincias para extender su dominio sobre las tribus árabes que las habitaban (y que estaban resentidas con sus gobernantes debido a los altos impuestos para financiar las guerras interminables entre las dos superpotencias). El historiador J. J. Saunders relata en su libro A History of Medieval Islam (Historia del islam medieval) cómo instruyó Abu Bakr a sus ejércitos:
En su discurso a los voluntarios ansiosos que le respondieron, les dijo (si es que la información es veraz) que no hicieran daño a las mujeres, a los niños y a los ancianos, que se abstuvieran del pillaje y de la destrucción de cosechas, árboles frutales, rebaños y manadas, y que dejaran en paz a los monjes cristianos y anacoretas que se encontraran en sus celdas. (43-44)
Jalid fue enviado a Irak, donde tuvo mucho éxito, aunque mató a soldados cautivos, de manera bastante brutal. Mientras tanto, las campañas en Siria también estaban dando sus frutos. El emperador bizantino Heraclio (que reinó de 610 a 641 d.C.) se dio cuenta de que estos ataques no eran meras incursiones y se preparó para un contraataque efectivo (bajo su hermano Teodoro porque él mismo estaba enfermo). Presintiendo esto, Abu Bakr le ordenó a Jalid que abandonara Irak y se trasladara a Siria.
Jalid entonces mostró su genio militar. Seleccionó a sus mejores hombres e hizo que algunos camellos bebieran a la fuerza grandes cantidades de agua, luego viajó hasta Siria, a través del desierto, sin caminos y sin agua: mató un camello cada día para saciar la sed de sus hombres durante su viaje. Cuando entró en Siria, comenzó a atacar los territorios bizantinos y luego utilizó una fuerza musulmana conjunta para derrotar a los bizantinos en la batalla de Ajnadayn (634 d.C.), lo que fortaleció aún más su posición en la región. Sin embargo, Abu Bakr no vivió lo suficiente como para disfrutar de estos logros, ya que murió de causas naturales poco después.
Califa Omar (r. 634-644 d.C.)
Abu Bakr había recibido el apoyo de muchos hombres influyentes; uno de esos hombres fue Omar ibn Jattab (584-644 d.C.), un compañero de alto rango de Mahoma, conocido por su temperamento ardiente y su postura inquebrantable sobre la justicia. Abu Bakr lo había escogido como su sucesor, y era natural que después de su muerte, Omar se convirtiera en el próximo califa. Él agregó la frase "comandante de los fieles" después de su título.
Omar continuó las campañas de Abu Bakr. El año 636 trajo consigo dos grandes victorias para el califato. El ejército musulmán bajo el mando de Sa'ad ibn abi Waqas (595-674 d.C.), derrotó un importante contraataque sasánida en la batalla de Al Qaddissiya; como resultado inmediato, esta batalla puso a todo Irak bajo control musulmán (mientras que el resto del Imperio sasánida fue conquistado más tarde). Las fuerzas de Jalid ibn al Walid aplastaron a los bizantinos en la batalla de Yarmuk: técnicamente, el ejército estaba bajo el mando de un veterano llamado Abu Ubaidah (583-639 d.C.), pero la experiencia de Jalid aseguró la victoria; el Levante estaba ahora bajo el control del califato ortodoxo.
En el año 638 d.C., la ciudad de Jerusalén se entregó pacíficamente a Omar, que tuvo que acudir personalmente al Levante y Siria para manejar los asuntos internos. Omar también degradó a Jalid al día siguiente de su mayor logro, y este movimiento ha sido muy debatido. Algunos dicen que Omar tuvo problemas personales con Jalid, mientras que otros insisten en que Jalid era demasiado cruel, ya que había muchas discrepancias contra él. Y Omar, al ser inflexible en sus parámetros de justicia, no estaba dispuesto a transigir. Si esta última era la razón, Omar podría haber dudado en ejecutar al general rebelde, como lo habría hecho naturalmente en circunstancias normales, debido a sus recientes logros en el campo de batalla. Sin embargo, estaba claro que Omar prefería a Abu Ubaidah como su posible heredero, pero ete último murió en el año 639 d.C. a causa de la peste que devastó Siria y el Levante.
En sus diez años de reinado Omar mantuvo un férreo control sobre su imperio. Hasta el día de hoy se lo recuerda como quizás el más famoso de los califas ortodoxos y el historiador J. J. Saunders se refiere a él como el "verdadero fundador del Imperio árabe". Introdujo el diwan, una regulación administrativa que se encargaba de pagar a los soldados sus salarios y pensiones. Omar también protegió a los lugareños recién conquistados del saqueo por parte de sus ejércitos al mantener a las fuerzas armadas separadas del resto de la población en ciudades cuartel como Fustat en Egipto o Kufa y Basora en Irak. Introdujo muchas reformas e instituciones de las que los árabes no habían tenido ninguna exposición previa, tales como la policía, los tribunales y los parlamentos, e incluso introdujo el calendario islámico, que comenzaba a partir del año de la hégira: 0 AH / Zero "Año de la Hégira", la migración del profeta de La Meca a Medina en 622.
Moneda musulmana de la era rashidun
CNG Coins (GNU FDL)
Pero de todas las cualidades que tenía, ninguna es tan elogiada como su piedad y su amor por la justicia, que le valieron el título de Farooq (el que distingue entre el bien y el mal). Una historia común que a menudo se asocia con él dicta que se dice que uno de sus hijos fue acusado de adulterio; la testigo era una mujer que afirmaba ser con la que lo había hecho. Omar ordenó que azotaran a su propio hijo, pero el pobre muchacho no pudo soportarlo y murió. Más tarde se demostró que la acusación era falsa y Omar se quedó aplastado por el dolor, pero no buscó vengar a su hijo.
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Después de la muerte de Abu Ubaidah, nombró a Muawiya (602-680 d.C.) como nuevo gobernador de Siria en 639 d.C., y este último a su vez elevaría a su clan, los omeyas, al estatus de califato en 661 d.C. Omar fue asesinado en un acto de venganza por un esclavo persa llamado Lu'lu en el año 634 d.C., que se sentía humillado por la derrota de los persas.
Califa Uthmán (r. 644-656 d.C.)
En su último aliento, Omar nombró un comité de seis miembros (shura en árabe) para elegir a su sucesor; la shura redujo las opciones a dos personas: Uthmán ibn Affan (579-656 d.C.) y Ali ibn Abi Talib (601-661 d.C.). Finalmente, Uthmán fue elegido como su sucesor. Pertenecía al rico clan de los omeyas, había sido amigo íntimo de Mahoma (estaba casado con dos de las hijas del profeta) y también contaba con el honroso título de Ghani, "el generoso", por sus actos de caridad.
UTHMÁN FUE CULPADO DE elevar A SUS PROPIOS PARIENTES (DEL clan Omeya) A POSICIONES IMPORTANTES Y TAMBIÉN FUE ACUSADO DE BLASFEMIA.
El mandato de Uthmán no estuvo exento de éxito militar: consolidaron todo Egipto, ganaron territorios adicionales de Persia y los intentos bizantinos de recuperar el territorio perdido fueron rechazados, irónicamente con la ayuda de las poblaciones locales (en su mayoría monofisitas) que preferían estar bajo el dominio musulmán ya que habían sido severamente oprimidos por sus antiguos señores.
A pesar de todos sus éxitos, Uthmán no fue tan popular entre el pueblo como lo habían sido sus predecesores. A medida que el costo de la guerra aumentaba, los precios subían y fueron surgiendo otros problemas socioeconómicos que hasta entonces Omar había mantenido bajo control. Esto enfureció a la población en general. Además, acusaron a Uthmán de elevar a sus propios parientes del clan omeya a puestos importantes, y también fue acusado de blasfemia, algo que después de su muerte se demostraría que era falso. Su popularidad en declive, y su negativa a usar el poderío militar para aplastar a aquellos que comenzaron a rebelarse contra él (lo que podría haber hecho fácilmente) con el pretexto de que no derramaría sangre musulmana, finalmente lo llevaron a la muerte.
Mapa de la primera fitna
Al Ameer son (CC BY-SA)
El califa fue asesinado en su propia casa, en el año 656 d.C., por soldados rebeldes de la guarnición de la ciudad de Fustat (Egipto). Estaba leyendo el Corán cuando sus asaltantes lo atacaron. Su esposa Naila trató de salvarlo, pero no lo consiguió (intentó desviar la espada del asesino con sus propias manos y se cortó los dedos). Era débil políticamente, pero era un hombre honesto y gentil. Su primo Muawiya le había ofrecido protección completa en Siria, pero Uthmán se negó a abandonar la ciudad de Medina donde había caminado y vivido su profeta.
Califa Ali (r. 656-661 d.C.)
Ali, que había permanecido bajo la sombra de sus superiores hasta ese momento, asesorándolos en los asuntos de Estado, finalmente se convirtió en el siguiente califa, pero la unidad de los musulmanes había muerto con Uthmán. Muawiya, que ahora el jefe del clan omeya, anhelaba venganza, pero Ali no pudo hacer justicia a su predecesor muerto debido al aumento de los disturbios y la desestabilización (Ali deseaba restaurar el orden primero). No contento con nada menos que la justicia, Muawiya, junto con muchos otros musulmanes prominentes, declaró una rebelión abierta; así comenzó la primera guerra civil del Imperio islámico, la primera fitna (656-661 d.C.).
En el año 656 d.C., Ali se enfrentó a un ejército dirigido por Aisha, la esposa más joven del profeta Mahoma, en Basora (Irak). Aunque salió victorioso en lo que más tarde se acuñó como la "batalla del Camello" y había poco más que pudiera haber hecho en esa situación, su reputación quedó mancillada, ya que ahora se le culpaba de haber derramado sangre musulmana, algo que Uthmán se había negado a hacer.
Luego marchó a Siria, donde al año siguiente se enfrentó a Muawiya en la batalla de Siffin, que terminó en punto muerto. Este último continuó desafiando la autoridad del primero: tenía el pleno apoyo de Siria, Levante y Egipto. Ali también tomó la controvertida decisión de trasladar la capital de Medina a Kufa, una ciudad cuartel en el actual Irak. Ali estaba fracasando como gobernante; la expansión del imperio se había detenido y los musulmanes se enfrentaban entre sí. Aunque ganaría una fama póstuma sin precedentes debido a su participación en la ideología islámica chiíta, su reputación en ese momento estaba en su punto más bajo entre sus súbditos, muchos de los cuales comenzaron a abandonarlo.
Mientras Ali todavía gobernaba desde Kufa, Muawiya se había declarado califa en Jerusalén. El Imperio islámico tenía dos califas a la vez. Esto cambió cuando Ali fue asesinado por un grupo extremista llamado jariyies. Los jariyies forman una de las tres ramas principales del islam, y surgen de la idea de que el califa debe ser escogido por la comunidad. En un principio, los jariyíes eran sus aliados, pero su decisión final de llegar a un compromiso con Muawiya los enfureció. Ali castigó la traición de los jariyíes atacándolos con todo su poderío militar, y estos reaccionaron con un deseo de venganza. Asesinaron al califa mientras oraba en congregación en el año 661 d.C. No había logrado mucho como gobernante, pero tanto los musulmanes suníes como los chiítas coinciden unánimemente en que Ali era una buena persona y un verdadero musulmán de corazón. Cometió errores de juicio durante su mandato que le costaron mucho, pero hasta el día de hoy se lo venera por su piedad sincera, su sabiduría proverbial y su valentía en el campo de batalla, y se ganó el apodo de Asad Allah, "el león de Dios”.
Las consecuencias
Los jariyíes también intentaron matar a Muawiya, pero sobrevivió con solo una herida leve y luego estableció la dinastía omeya (661-750 d.C.). La inestabilidad del imperio bajo los califas ortodoxos estaba a punto de revertirse con los omeyas, que gobernaron con mano dura: aplastaron los levantamientos a base de fuerza bruta y mantuvieron bajo control a las provincias rebeldes mediante una serie de gobernadores despiadados pero leales. Los omeyas también introdujeron el sistema dinástico de gobierno entre los árabes y fue también bajo su reinado que el imperio alcanzó su máxima extensión.
A pesar de haber sido eclipsados en logros políticos y militares por sus sucesores, los califas ortodoxos o rashidun siguen siendo honrados como los mejores califas por los musulmanes de hoy en día por su piedad. Aunque su sistema era inestable, sentaron las bases de los califatos islámicos que sobrevivirían durante siglos después de su muerte.
Gonzalo Moreno es un apasionado de La Historia, de las historias y de los idiomas. Inquieto siempre... Nace en Rosario, Argentina, crece en Barcelona, España, y trabaja en Leeds, Inglaterra. En sus ratos libres es médico de Familia y despótico padre de dos adolescentes.
Khan, S. M. (2020, enero 10). Califato Rashidun [Rashidun Caliphate].
(G. Moreno, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18572/califato-rashidun/
Estilo Chicago
Khan, Syed Muhammad. "Califato Rashidun."
Traducido por Gonzalo Moreno. World History Encyclopedia. Última modificación enero 10, 2020.
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-18572/califato-rashidun/.
Estilo MLA
Khan, Syed Muhammad. "Califato Rashidun."
Traducido por Gonzalo Moreno. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 10 ene 2020. Web. 03 abr 2025.
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Escrito por Syed Muhammad Khan, publicado el 10 enero 2020. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.