Pericles

Definición

Joshua J. Mark
por , traducido por Ruth Baranda
Publicado el 28 marzo 2018
Disponible en otros idiomas: inglés, francés, portugués
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Pericles (by Mark Cartwright, CC BY-NC-SA)
Pericles
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Pericles (495-429 a.C.) fue un reconocido estadista, orador y general griego durante la Edad Dorada de Atenas. El periodo en que lideró Atenas, de hecho, ha sido aclamado posteriormente como "el siglo de Pericles" debido a su influencia no solo en la fortuna de la ciudad, sino también en la historia de la Grecia del siglo 5 a.C. y tras su muerte.

Era un gran defensor de la democracia, aunque la forma por la que abogaba difería de la actual, ya que solo los ciudadanos varones de Atenas podían participar en la política. Aun así, sus reformas fueron la base sobre las que se desarollarían los sistemas políticos democáticos posteriores.

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El nombre de Pericles significa "rodeado de gloria" y estaría a la altura de su nombre con su esfuerzo por hacer de Atenas la mejor ciudad-estado griega. Su influencia en la sociedad, la política y la cultura atenienses fue tal que el historiador Tucídides (460/455-399/398a.C.), coetaneo y admirador suyo, lo llamaba "el primer ciudadano de Atenas" (Historia, II.65).

Pericles promovió las artes, la literatura y la filosofía a la vez que dio total libertad a algunos de los escritores, artistas y pensadores más inspirados de sus tiempo.

Pericles promovió las artes, la literatura y la filosofía a la vez que dio total libertad a algunos de los escritores, artistas y pensadores más inspirados de su tiempo. Su consorte, Aspasia de Mileto (c. 470-410/400 a. C.), que pareció haber servido de musa a muchos atenienses famosos de la época según escritores contemporáneos y posteriores, fue la que lo alentó y dirigió en esto, así como en otros aspectos de su carrera.

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Hoy en día se sigue debatiendo el grado de influencia que ejerció Aspasia sobre Pericles, pero sus logros son indiscutibles. Pericles aumentó el poder de Atenas gracias al uso que hizo de la Liga de Delos para formar el imperio ateniense y liderar a su ciudad a través de la primera guerra del Peloponeso (460-446 a.C.) y los primeros dos años de la segunda guerra del Peloponeso (431-404 a.C.). Todavía estaba en activo en la política cuando murió en 429 a.C. durante la plaga de Atenas, 430-427 a.C.

Primeros años y ascenso al poder

Pericles nació en Atenas en 495 a.C. en el seno de una familia aristócrata. Su padre, Jantipo (c. 525-475 a.C.), era un político respetado y héroe de guerra y su madre, Agarista, era miembro de la poderosa e influyente familia Alcménida que había alentado el desarrollo temprano de la democracia ateniense.

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El prestigio, nobleza y riqueza de la familia de Pericles le permitieron estudiar cualquier materia en la que estuviera interesado. Leía mucho y mostró un interés especial en la filosofía; está reconocido como el primer político ateniense en atribuirle importancia a la filosofía en tanto que disciplina práctica que podía ayudar a dirigir el pensamiento y las acciones de cada uno, en vez de ser sencillamente un pasatiempo más o la ocupación de los sofistas.

Athens Acropolis
Acrópolis de Atenas
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Los primeros años de Pericles fueron tranquilos y el joven introvertido evitaba las apariciones públicas y los discursos, y prefería dedicar su tiempo a los estudios. Más adelante, esta timidez inicial haría que sus detractores alegaran que su consorte, Aspasia de Mileto, le había enseñado a hablar y que le escribía los discursos porque, como decían, no había pruebas de que hubiera aprendido oratoria en su juventud. Era un insulto grave para un ateniense, especialmente un estadista, que dijeran que una mujer era la responsable de su éxito profesional y los enemigos políticos de Pericles se centrarían repetidamente en esa acusación.

Pericles ya participaba en la política a principios de la década de 460 a.C., aunque no se sabe exactamente cuándo. En 463 a.C. llevó a juicio a su rival político Cimón (c. 510 - 450 a.C.) por un cargo de corrupción en su trato con Macedonia. Cimón, hijo de Miltíades (el héroe de Maratón, que vivió en torno a 555 - 489 a.C.), fue declarado no culpable, aunque puede que se debiera más a sus conexiones políticas y su influencia que a una posible inhabilidad de Pericles de llevar el caso a cabo.

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Cimón era el líder del partido conservador además de un comandante militar hábil que había luchado en Salamina en 480 a.C. cuando los griegos derrotaron a los persas. Durante la invasión persa de 480 a.C. Atenas había congregado el apoyo de otras ciudades-estado para defenderse, y después había asumido la posición dominante. La Liga de Delos era una confederación de ciudades-estado que se formó en 478 a.C. para proveer la defensa contra otras agresiones persas y Cimón fue instrumental para que se unieran varias ciudades.

Años antes de que Pericles entrara en política, Cimón ya era influyente y había hecho mucho bien por el pueblo de Atenas y las demás ciudades-estado. Sin embargo, el ser humano es veleidoso y los logros de Cimón, a pesar de que puede que fueran de ayuda en su caso de 463 a.C., no lo ayudarían una segunda vez.

Greek Warships
Navíos de guerra griegos
The Creative Assembly (Copyright)

El partido conservador apoyaba a la asamblea política aristocrática del areópago, mientras que la facción democrática de Atenas respaldaba las reformas en una asamblea popular conocida como ekklesia. El líder del partido democrático era Efialtes (siglo V a.C.), mentor de Pericles. Cimón había servido como diplomático entre Atenas y Esparta en varias ocasiones desde 478 a.C., y en 465 a.C. lideró el contingente ateniense de 4.000 soldados para ayudar a Esparta a aplastar una rebelión de los ilotas. Esparta insultó a Atenas al despachar a este ejército importante a la vez que aceptaba la ayuda de otras ciudades-estado y Atenas respondió rompiendo los lazos diplomáticos con Esparta.

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Se desconoce el motivo de este desplante espartano, pero se ha sugerido que Esparta no se fiaba de que Atenas le fuese leal y temía que cambiara de bando durante el conflicto. Las documentaciones tempranas sencillamente dicen que a los espartanos no les gustó la apariencia de los soldados de Cimón.

Fuera cual fuese la razón, en 461 a.C. Pericles volvió a acusar a Cimón de corrupción, esta vez alegando que estaba de parte de los intereses de Esparta, y logró que condenaran a su rival al ostracismo por diez años. Poco después ese mismo año, Efialtes fue asesinado, y estos dos acontecimientos marcaron el comienzo de la ascensión al poder de Pericles.

Durante el siglo de Pericles, Atenas floreció como centro de educación, de arte, de cultura y de democracia.

La primera guerra del Peloponeso

La Liga de Delos ya se había formado 20 años antes de esa época y se había ido convirtiendo cada vez más en una extensión del poder y la política atenienses más que una confederación griega de defensa mutua. Las ciudades-estado preferían pagar a Atenas para que las defendiera en vez de enviar tropas y suministros para la causa común, y esta tendencia, que Atenas recibió con los brazos abiertos, hizo a la ciudad rica y poderosa.

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La historiadora Edith Hamilton lo explica:

Ya en 480, tras la derrota final de los persas, habían elegido a los atenienses para que lideraran la nueva confederación de estados griegos libres. Era un puesto elevado y estaban orgullosos de ostentarlo, pero para cumplirlo hacía falta una gran imparcialidad. Atenas podía liderar los estados libres tan solo si consideraba el bienestar de los demás igual de importante que el suyo propio. Durante la guerra con Persia había logrado hacerlo... Y como cabeza de la Liga también había logrado, al menos por un tiempo, no dejar corromperse por el poder. Pero tan solo por poco tiempo. La tentación de adquirir aún más poder resultó irresistible, como siempre. La confederación de Estados libres no tardó en convertirse en el imperio ateniense. (177)

La primera guerra del Peloponeso se libró entre Atenas y Esparta por la supremacía, aunque el conflicto en sí se daría principalmente entre Atenas y Corinto, una aliada de Esparta. En aquella época Grecia no era un país unido sino una confederación de ciudades-estado vinculadas por "sangre, idioma, religión y costumbres compartidas" (Heródoto citado en Boardman, 127). Ciertas ciudades-estado se posicionarían con Atenas o Esparta, las dos más poderosas, dependiendo de sus propios intereses y esto creó una red de alianzas que formarían los dos bandos opuestos de la guerra.

Delian League
Liga de Delos
Marsyas (CC BY-SA)

Esparta temía que el creciente poder de Atenas supusiera una amenaza, pero no tenía esperanza de derrotar a la armada ateniense, que no había hecho más que aumentar y volverse más efectiva desde la victoria en Salamina en 480 a.C. No obstante, Corinto tenía una flota, al igual que otra aliada, Egina, así que Esparta utilizó esta coalición. Aunque estas alianzas, al igual que la revolución ilota y el insulto de Esparta a Atenas, se suelen citar como la fuente del conflicto, Edith Hamilton expande estas afirmaciones:

La causa real de la guerra no fue un disturbio nimio u otro, la revuelta de una colonia distante, el quebrantamiento de un tratado sin importancia ni nada parecido. Fue algo mucho más hondo, en lo profundo de la naturaleza humana; la causa por la que se libran todas las guerras. El motivo fue el poder y la codicia, esa extraña pasión por el poder y la posesión que ningún poder o posesión pueden satisfacer nunca. El poder, o la riqueza equivalente, crearon ese deseo por más poder, más riqueza. Los atenienses y los espartanos lucharon por ese único motivo, porque eran poderosos y se sentían obligados a buscar más poder. (114)

Pericles, como comandante en jefe, lideró las fuerzas atenienses en varias batallas, pero ningún bando conseguía ganar una ventaja significativa. Al final llegaron a una tregua, orquestada por Cimón, que regresó del exilio en 451 a.C. y sirvió como intermediario de parte de Pericles. La tregua le permitió a Pericles centrarse en otras áreas. Publicó su llamado Decreto de congreso en 449 a.C. en el que invitaba a todas las ciudades-estado a reunirse para hablar de unificar el país, pero cuando Esparta se negó a acudir, la iniciativa se paralizó. Sin embargo, no volvieron a despertarse las hostilidades y la primera guerra del Peloponeso terminó con un tratado que establecía los límites del alcance tanto de Atenas como de Esparta.

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Aspasia y la Oración fúnebre

A lo largo de la guerra, Pericles participó en varias iniciativas culturales en Atenas que lo pusieron en contacto regular con los líderes intelectuales de la ciudad. Entre estos se encontraba la escritora y profesora extranjera Aspasia de Mileto y, en 445 a.C., Pericles se divorció de su mujer, de nombre desconocido, y empezó, o continuó, una relación romántica con Aspasia. El talento de Aspasia como escritora, y su estrecha asociación con Pericles, alentaron a sus enemigos a afirmar que ella era la autora de sus grandes discursos, pero parece claro que él ya tenía un don para la oratoria desde joven, mucho antes de conocerla, tal y como demuestran discursos como el que hizo que exiliaran a Cimón.

La Oración fúnebre de Pericles destaca que la democracia ateniense alienta la libertad personal y sitúa a la ciudad como distinta de las demás.

El más famoso de estos discursos es su Oración fúnebre, que dio al término de la primera guerra del Peloponeso. En esta obra, Pericles alaba a los soldados caídos en batalla, la valentía de sus ancestros atenienses, las familias que sacrificaron a sus seres queridos por la ciudad, y anima a los supervivientes a honrar la memoria de los caídos. Sin embargo, el elemento principal es la gloria de Atenas y cómo esta es única entre todas las ciudades del mundo. El discurso, que Tucídides puso por escrito, destaca que la democracia ateniense alienta la libertad personal y sitúa a la ciudad como distinta de las demás y ejemplo para todas:

Nuestra constitución no copia las leyes de los Estados vecinos; más bien, somos nosotros el patrón para los demás que imitadores. Su administración favorece a la mayoría en vez de la minoría; por eso se llama democracia. Si observamos las leyes, ofrecen una justicia igual a todos en sus diferencias privadas; si no es estatus social, el avance en la vida pública recae en la reputación por habilidad, ya que no se permite que las consideraciones de clase interfieran con el mérito; así como tampoco se interpone la pobreza, si un hombre es capaz de servir al Estado, no se ve entorpecido por lo desconocido de su condición. La libertad de la que disfrutamos en el gobierno se extiende también a la vida ordinaria. Ahí, lejos de ejercer una celosa vigilancia los unos sobre los otros, no nos sentimos obligados a enfadarnos con el vecino por hacer lo que quiere, o incluso permitirnos esas miradas injuriosas que no pueden sino resultar ofensivas, aunque no infligen una pena positiva. Pero toda esta defensa de las relaciones privadas no nos convierte en ciudadanos anárquicos. Contra este miedo está nuestra principal salvaguarda, que nos enseña a obedecer a los magistrados y las leyes, en especial las que conciernen a la protección de los heridos, ya sea que estén en un libro de estatutos, o pertenezcan al código que, aunque no escrito, no se puede romper sin reconocer la deshonra. (Historia, II.34-46)

Aunque no cabe duda de que es una visión idealizada de Atenas, el discurso de Pericles sigue siendo relevante por su defensa del Estado libre y democrático y los beneficios que ofrece tal sistema. A través de su obra, enfatiza que la ciudad ha logrado la grandeza a través de la libertad de pensamiento y expresión del pueblo. Aunque la democracia se estaba desarrollando en Atenas mucho antes de Pericles, sus iniciativas permitieron que floreciera como lo hizo, al igual que la cultura ateniense.

Logros culturales

Durante el Siglo de Pericles, Atenas floreció como centro de educación, arte, cultura y democracia. Artistas, escultores, dramaturgos, poetas, arquitectos y filósofos, todos encontraron en Atenas un entorno emocionante e inspirador para sus obras. Con Pericles, Atenas vio la reconstrucción y expansión del ágora y la construcción de los templos de la Acrópolis, incluida la gloria del Partenón, que empezó en 447 a.C. El pintor Polignoto (siglo V a.C.) creó sus famosas obras que después serían inmortalizadas por el escritor Pausanias (en torno a 110 - 180 d.C.).

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The Parthenon
El Partenón
Andrew Griffith (CC BY-NC-SA)

Los dramaturgos Esquilo (en torno a 525 - 456 a.C.), Sófocles (en torno a 496 - 406 a.C.), Eurípides (en torno a 484 - 407 a.C.), y Aristófanes (en torno a 460 - 380 a.C.), es decir, todos los grandes escritores del teatro griego, inventaron en esa época el teatro tal y como lo conocemos hoy en día. Hipócrates (en torno a 460 - 370 a.C.), que inspiró el juramento hipocrático que todavía juran los médicos hoy en día, practicó la medicina en Atenas mientras que Heródoto, (en torno a 484 - 425/413 a.C.), el padre de la Historia, viajó y escribió su famosa obra.

Grandes escultores como Fidias (en torno a 480 - 430 a.C.), que creó la estatua de Zeus en Olimpia, considerada una de las siete maravillas del mundo antiguo, además de la estatua de Atenea Pártenos para el Partenón, desarrollaron su arte y el escultor Mirón (en torno a 480 - 440 a.C.) produjo su obra maestra conocida como Lanzador de disco.

Los grandes filósofos Protágoras (en torno a 485 - 415 a.C.), Zenón de Elea (en torno a 465 a.C.) y Anaxágoras (en torno a 500 - 428 a.C.) eran todos amigos personales de Pericles. De hecho, se dice que Anaxágoras influyó en la apariencia pública de Pericles y en su aceptación del destino, especialmente tras la muerte de los hijos de Pericles por la peste. Sócrates (en torno a 470/469 - 399 a.C.), el fundador de la filosofía occidental, también vivió y enseñó en Atenas durante este periodo y sus estudiantes, de entre los que destaca Platón (428/427 - 348/347 a.C.), fundarían sus propias escuelas filosóficas y cambiarían el pensamiento occidental para siempre.

Segunda guerra del Peloponeso y muerte

Sin embargo, el Siglo de Pericles no podía durar más que ningún otro en la historia. A principios de 431 a.C., Atenas entró en la segunda guerra del Peloponeso con Esparta que terminaría con la derrota de Atenas. Pero Pericles no viviría para ver caer a su ciudad. En su Oración fúnebre, Pericles había dicho que "la pena no se siente tanto por el deseo de lo que nunca hemos tenido como por la pérdida de aquello a lo que nos hemos acostumbrado hace tiempo" (Historia, II.43). Los atenienses que presenciaron el discurso ciertamente habrían sentido profundamente esta frase en referencia a los que habían caído, pero, para el final de la segunda guerra con Esparta, sin duda sus palabras habrían sido aún más profundas ya que Atenas había perdido todo lo que tanto trabajo le había costado.

Ostrakon for Pericles
Óstraco para Pericles
Mark Cartwright (CC BY-NC-SA)

Poco después de empezar la guerra, el gran líder que había dirigido a la ciudad durante el primer conflicto murió en 429 a.C.; la peste golpeó la ciudad y Pericles fue una de sus víctimas. Privada de liderazgo, Atenas cometió un error tras otro en las decisiones militares que la condujeron a la derrota frente a los espartanos en 404 a.C., la destrucción de las murallas de la ciudad y la ocupación y gobierno de Esparta.

En su Historia de la Guerra del Peloponeso, Tucídides deja claro el desastre que fue la muerte de Pericles para Atenas porque los que lo sucedieron deseaban ser populares en vez de efectivos y en su empeño condenaron a la ciudad a la ruina:

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La razón [por la que Pericles era un estadista superior es que era] fuerte tanto en reputación como intelecto y era aparentemente incorruptible, mantenía a las masas bajo un liderazgo suave y era quien llevaba las riendas en vez de dejar que lo llevaran a él. Y eso es porque no tenía que adaptar lo que decía para complacer a sus oyentes en un intento de ganar poder por medios inadecuados; en vez de eso, su buena reputación le permitía hablar incluso contra ellos y provocar su ira. Cuando veía que eran arrogantes y estaban demasiado seguros de sí mismos, hablaba para infundirles terror; y cuando veía que se asustaban en demasía, volvía a restaurar su confianza. El resultado era en teoría democracia, pero en la práctica gobierno del primer hombre. (II. 64-65)

Sus sucesores nunca estuvieron a la altura del liderazgo ideal de Pericles y Atenas sufrió en consecuencia. Aunque Tucídides admiraba y apoyaba a Pericles, no hay razón para concluir que sus afirmaciones no son más que su inclinación personal. La historia respalda la opinión de Tucídides porque, con la muerte de Pericles, Atenas se sumió en una oscuridad intelectual, cultural y espiritual que acosaría a los atenienses durante 30 años y que culminaría con la ejecución de Sócrates en 399 a.C.

Aunque se ha criticado a Pericles por ser un "populista" que apelaba a los instintos más básicos de la gente, además de un belicista que incentivó ambas guerras con Esparta, obviamente también logró crear un entorno de libertad de pensamiento y expresión que tuvo como resultado algunas de las contribuciones más grandes a la cultura mundial.

El periodo de la historia griega en el que vivió y gobernó se conoce adecuadamente como el Siglo de Pericles porque sus iniciativas permitieron que floreciera. Incluso en la guerra, Pericles logró mantener la estabilidad social necesaria para que el arte, la literatura y la filosofía perduraran y las obras de esta época siguen siendo influyentes e inspirando a gente de todo el mundo en la actualidad.

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Sobre el traductor

Ruth Baranda
Soy una mujer española que lleva viviendo en el Reino Unido desde 2010. Me interesa la historia, especialmente los temas relacionados con mi licenciatura en derecho, como las personas que desarrollaron los sistemas de gobierno y el derecho actuales y su historia.

Sobre el autor

Joshua J. Mark
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino que también es su director de contenido. Anteriormente fue profesor en el Marist College (Nueva York), donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado a muchos lugares y vivió en Grecia y en Alemania.

Cita este trabajo

Estilo APA

Mark, J. J. (2018, marzo 28). Pericles [Pericles]. (R. Baranda, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-341/pericles/

Estilo Chicago

Mark, Joshua J.. "Pericles." Traducido por Ruth Baranda. World History Encyclopedia. Última modificación marzo 28, 2018. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-341/pericles/.

Estilo MLA

Mark, Joshua J.. "Pericles." Traducido por Ruth Baranda. World History Encyclopedia. World History Encyclopedia, 28 mar 2018. Web. 27 feb 2025.

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