Europa es un continente que constituye la parte más occidental de la masa continental de Eurasia y está compuesto por 49 Estados soberanos. Puede que el nombre provenga del mito griego de Europa, pero la presencia humana en la región es anterior a esa leyenda y se remonta a más de 150.000 años. Es la cuna de la civilización occidental y del concepto moderno de Estado.
Los estudiosos suelen referirse a Europa como una península delimitada por el océano Ártico (al norte), el mar Mediterráneo (al sur) y el océano Atlántico (al oeste) y por Asia en su frontera oriental. Los países europeos actuales se clasifican habitualmente según los puntos cardinales, e incluyen:
Desde los primeros homínidos, que aparecieron en la región hace más de un millón de años, la población se extendió y fue desarrollando diversas culturas desde la prehistoria hasta la época clásica, la Antigüedad tardía, la Edad Media, la Edad Moderna y la actualidad.
Las pruebas arqueológicas sitúan al Homo erectus en Europa hace unos 600.000 años, durante el Paleolítico Inferior, y a los neandertales hace unos 150.000 años, en el Paleolítico Medio. Aunque en el pasado se ha tendido a menospreciar a los neandertales considerándolos meros brutos, en realidad desarrollaron una cultura impresionante que incluía arte rupestre, ajuares funerarios (lo que sugiere una creencia en una vida después de la muerte), la fabricación de herramientas de piedra y la construcción de hogares, textiles (ropa, capas y mantas), embarcaciones, comercio local y de larga distancia, el uso del fuego y el desarrollo de la música.
El Homo sapiens llegó a Europa y sustituyó a los neandertales hace unos 50.000 años, durante el Paleolítico Superior.
El Homo sapiens llegó a Europa y sustituyó a los neandertales hace unos 50.000 años, durante el Paleolítico Superior. Continuaron utilizando las cuevas como refugios comunitarios, al igual que los neandertales, y crearon las impresionantes pinturas rupestres de la cueva de Chauvet (que datan de hace unos 32.000 años) y de la cueva de Lascaux (que datan de hace unos 20.000 años), ambas situadas en la actual Francia. Para entonces, los perros ya habían sido domesticados (hace aproximadamente 32.000 años), antes de la primera Revolución Agrícola de en torno a 10.000 a.C. La ganadería y los avances agrícolas dieron lugar a asentamientos semipermanentes y luego permanentes a medida que se iba abandonando el estilo de vida cazador-recolector.
Durante el Neolítico Medio se construyeron megalitos, probablemente con fines religiosos, lo que sugiere la existencia de comunidades muy unidas capaces de reunir una mano de obra considerable. Entre los yacimientos megalíticos más antiguos se encuentra el de Carnac, en Bretaña, que datan de alrededor de 4500 a.C., y entre las tumbas megalíticas más antiguas está Poulnabrone, en Irlanda, que data de alrededor de 4200 a.C. El yacimiento megalítico más famoso es Stonehenge, en Wiltshire (Inglaterra), que data de entre 3000 y 2400 a.C., pero hay muchos otros yacimientos más antiguos, como Newgrange en Irlanda (3200 a.C.), Ness de Brodgar en Escocia (hacia el 3500 a.C.) o el complejo de templos de Mnajdra en Malta, que data de alrededor de 3600 a.C.
El ejemplo más famoso del tipo de comunidad neolítica que habría construido estos templos, tumbas y monumentos es Skara Brae, en las Orcadas, Escocia, que data de entre 3100 y 2500 a.C. Los antiguos celtas aparecen en la región del alto Danubio de Europa hacia 1400 a.C. La cultura celta de los campos de urnas floreció hacia 1300 a.C., seguida de la cultura de Hallstatt y la cultura de La Tène (en torno a 1200-450 a.C. y en torno a 450 a.C. - 50 d.C., respectivamente). Tanto en el caso de los celtas como de sus predecesores, no se sabe cómo se referían ellos a la región.
La primera aparición del término «Europa» para designar el continente proviene de Grecia en el siglo VI a.C., pero no está claro cuándo se utilizó por primera vez. Es posible que el nombre derive del mito de Europa (conocido ya en el siglo VIII a.C., cuando se menciona enla Ilíada de Homero), en el que Zeus, rey de los dioses griegos, rapta a la princesa fenicia. Zeus, en forma de toro, se la lleva a Creta, donde se convierte en reina de la primera civilización europea, la minoica, que floreció desde alrededor del 2000 a.C. y cerca del 1500 a.C. y, según algunos estudiosos, creó la primera lengua escrita europea.
Sin embargo, esta afirmación sobre el nombre de Europa se ha puesto en duda desde la época de Heródoto hasta nuestros días. Heródoto escribe:
En cuanto a Europa, no solo nadie sabe si está rodeada de agua, sino que el origen de su nombre también es incierto (al igual que la identidad del hombre que la bautizó), a menos que digamos que recibe su nombre de Europa de Tiro, y que antes de su época el continente era, al fin y al cabo, tan anónimo como lo eran los demás continentes. Pero está claro que Europa procedía de Asia y nunca visitó la masa continental que los griegos llaman ahora Europa; sus viajes se limitaron a ir de Fenicia a Creta. (Libro IV.45)
Hoy en día, el debate sobre el origen del nombre continúa. Las teorías incluyen un origen griego que significa «mirada amplia», en referencia a la amplitud de la costa vista desde el mar, o un origen fenicio para el nombre que significa «atardecer», como el lugar donde se pone el sol. Europa era bien conocida por los fenicios, que navegaban habitualmente hasta Cornualles, en Gran Bretaña, para comerciar con estaño, pero solo conocían los puertos a lo largo de la costa, nada del interior y, según los escritores griegos, Europa se veía como un «continente oscuro» y misterioso.
La civilización minoica, al igual que los fenicios, era un pueblo marinero con contactos comerciales por todo el Mediterráneo. Los minoicos competían con la civilización micénica (en torno a 1700-1100 a.C.) en el comercio, y se han descubierto artefactos minoicos y micénicos en Anatolia, Egipto, Chipre, el Levante, Mesopotamia y Sicilia, entre otros lugares. Los griegos arcaicos (en torno a 800-480 a.C.) continuaron siguiendo estas rutas comerciales, pero fueron más allá y establecieron colonias desde el sur de Italia hasta Anatolia y hacia el mar Negro. Entre ellas se encontraba la colonia de Massalia (la actual Marsella, Francia), lugar de nacimiento del geógrafo Piteas (en torno a 350 a.C.), de quien se dice que escribió la obra Sobre el océano, el famoso viaje de Piteas de exploración de Europa hacia el año 325 a.C.
La obra de Piteas, que detalla sus viajes a Gran Bretaña, la costa nororiental de Europa y, posiblemente, Islandia y el océano Ártico, entre otras zonas, no ha sobrevivido salvo a través de referencias y pasajes en las obras de escritores posteriores, pero no parece que explorara el interior de Europa, sino solo la costa. Para situar la historia europea en una perspectiva global, hacia el año 325 a.C., la civilización del valle del Indo ya había surgido y caído,los sumerios de Mesopotamia y el Imperio asirio habían aparecido y desaparecido, el Imperio persa ya había caído ante Alejandro Magno y Egipto se encontraba en la recta final de su período Tardío, con sus mayores logros ya a sus espaldas. Las pirámides de Guiza ya tenían más de 2.000 años en la época del viaje de Piteas y la cultura china llevaba establecida más de 4.000 años.
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La colonización griega difundió la cultura y los valores helenísticos, estableciendo conceptos como la democracia ateniense, que sentaron las bases de la civilización occidental. Los asentamientos permanentes aumentaron el comercio, lo que dio lugar a más pueblos, ciudades y puertos. Pero, de nuevo, estas comunidades se encontraban a lo largo de la costa. El interior permaneció desconocido para el mundo mediterráneo hasta el auge de los romanos.
Expansión romana
Roma era un pequeño puerto a orillas del río Tíber, fundado en el año 753 a.C., que inicialmente se expandió gracias al comercio y entró en contacto con las colonias griegas del sur a lo largo de la costa de la actual Italia. Tanto la civilización etrusca, al norte, como los griegos del sur influyeron significativamente en la cultura y la civilización romanas tempranas. Se desarrolló entre los siglos VIII y VI a.C., destronó a su último rey en 509 a.C. y fundó la República romana ese mismo año. Para entonces, los romanos se habían afianzado firmemente a través de otras colonias en Italia, pero se expandieron aún más durante las guerras púnicas (264-146 a.C.), tras las cuales controlarían las regiones de España, Portugal y la Galia (la actual Bélgica y Francia), entre otras.Julio César invadió Britania en los años 55 y 54 a.C., pero no estableció allí una presencia permanente.
La República romana se convirtió en el Imperio romano bajo Augusto en el año 27 a.C., y con el emperador romanoClaudio empezó la conquista de Gran Bretaña a partir de 43 d.C. Para entonces, los romanos ya conocían bien el interior de regiones como España y la Galia y habían establecido pueblos, puertos, ciudades, lugares de culto, termas públicas yacueductos y construyeron calzadas romanas por todos sus territorios, tal y como habían hecho en otros lugares. En Britania llevaron a cabo esta misma política y,aunque se encontraron con una resistencia considerable, especialmente por parte de los pictos de la actual Escocia y de la reina icena Boudica, que lideró una gran revuelta contra Roma en los años 60/61 d.C., convirtieron Britania en una provincia del imperio y la mantuvieron bajo su control hasta el año 410.
El cristianismo se había introducido en la región a través de las epístolas y la labor misionera de san Pablo el apóstol en Grecia en el siglo I y fue legitimado en el año 313 por el emperadorConstantino I mediante su Edicto de Milán, que decretaba la tolerancia religiosa. Tras la conversión de Constantino al cristianismo, la nueva fe acabaría sustituyendo a las antiguas religiones paganas de Europa y proporcionaría una mayor unidad cultural a través de un sistema común de creencias religiosas, especialmente después de que el Concilio de Nicea de 325 estableciera la visión ortodoxa.
Para la Alta Edad Media y la Baja Edad Media, los reinos europeos se habían convertido, en mayor o menor medida, en países con un gobierno central.
Cuando cayó el Imperio romano de Occidente en el año 476, el cristianismo estaba bien establecido en Europa. Reyes como Odoacro de Italia (que reinó de 476-493) y Teodorico el Grande (que reinó de 493-526) se consideraban reyes cristianos, al igual que Clodoveo I de los francos (que reinó de 481-511) y Alboino de los lombardos (que reinó de 560-572). Tras la caída del Imperio romano de Occidente, surgieron líderes como estos y, mediante campañas militares y tratados, establecieron reinos durante la Alta Edad Media (476-1000) que se convertirían en estados a lo largo de la Alta Edad Media (1000-1300) y la Baja Edad Media (1300-1500), hasta que los reinos europeos se convirtieron, en mayor o menor medida, en países con un Gobierno central. Estos reyes y sus súbditos se adhirieron a la visión de la Iglesia católica romana, que se había separado de la Iglesia ortodoxa oriental en el Gran Cisma de 1054.
La Iglesia medieval se consideraba la representante de Dios en la tierra y marcaba la vida de los pueblos de Europa. Aunque el pueblo llano no entendía el latín, la lengua de la Iglesia, y no siempre respetaba a su párroco, la mayoría de la gente reconocía su autoridad como el único camino hacia la redención y la vida eterna en el cielo. Se creía que quienes no se ajustaran a ella pasarían la eternidad en el infierno o un tiempo determinado en el purgatorio, donde sus pecados serían purificados mediante diversas torturas. Sin embargo, algunas personas rechazaron la visión de la Iglesia y fueron tachadas de herejes y perseguidas por la Iglesia, empezando por los paulicianos en los siglos VII-IX.
La Iglesia fomentó la unidad cultural y religiosa a través de estas persecuciones, ya que dejó claro que solo había una fe verdadera que debía seguir todo el mundo. Tras el auge del islam en el siglo VII, la Iglesia y los monarcas cristianos europeos encontraron otro «enemigo de la fe» contra el que unificar a los creyentes, y esta política cobró mayor impulso tras la batalla de Tours en 732, en la que los francos repelieron una invasión musulmana de Europa.
Carlomagno (rey de los francos entre 768 y 814 y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico entre 800 y 814) se convirtió en el defensor de la Iglesia, unificando a los francos y a los lombardos en 774 y reprimiendo el paganismo europeo a través de las guerras sajonas (772-804). Las órdenes monásticas en la Edad Media se desarrollaron aún más bajo el reinado de Carlomagno, y el monasterio medieval se convirtió en un importante centro de aprendizaje y cultura, donde se copiaban y preservaban obras escritas a la vez que producía los famosos manuscritos iluminados de Europa. Una gran amenaza para los monasterios, especialmente los situados a lo largo de la costa, comenzó en 793 con las incursiones vikingas en Gran Bretaña, Francia, Irlanda y otros lugares, y continuó hasta el reinado de Alfredo el Grande, rey de Wessex (871-899), famoso por sus victorias sobre los vikingos y por fomentar la alfabetización en Gran Bretaña.
Los vikingos se establecieron en algunas zonas de Gran Bretaña y Francia; algunos se convirtieron al cristianismo y contribuyeron al desarrollo cultural, mientras que otros continuaron con sus campañas militares hasta 1066, cuando el líder vikingo Harald Hardrada fue derrotado en la batalla de Stamford Bridge, poniendo fin a la Era Vikinga. Este fue también el año de la invasión normanda de Gran Bretaña bajo el mando de Guillermo el Conquistador (que reinó de 1066-1087), tataranieto de Rollón de Normandía (en torno a 860-930), el jefe vikingo que fundó Normandía. La conquista normanda convirtió el francés en la lengua de la corte, la clase alta y las finanzas, y estableció la cultura y las costumbres francesas en toda Gran Bretaña, vinculándola con Francia y los demás Estados del continente europeo.
Renacimiento y Reforma
Los reinos y principados de Europa tenían idiomas, costumbres y objetivos diversos, pero estaban unidos, al menos en nombre, a través de las creencias religiosas y la autoridad de la Iglesia católica romana. En 1095, cuando el papa Urbano II convocó la primera cruzada para liberar Tierra Santa del dominio musulmán, personas de toda Europa respondieron a la llamada. Excepto la primera, las cruzadas entre 1095 y 1270 fracasaron en última instancia en su objetivo, pero alteraron significativamente el panorama cultural y político europeo. Las cruzadas dieron lugar al surgimiento de los Estados-nación y las monarquías, respaldados por un comercio más amplio (y la necesidad de proteger las rutas comerciales), al establecimiento de más puertos y centros comerciales y al auge de la clase mercantil. También redujeron el número de siervos que trabajaban en las fincas de los nobles, lo que debilitó el feudalismo y fortaleció la monarquía.
La peste negra de 1347-1352 reduciría aún más la población, poniendo fin al sistema feudal y debilitando también la autoridad de la Iglesia, cuyos esfuerzos por acabar con la plaga fracasaron repetidamente. Las cruzadas y la Peste Negra animaron a la gente a cuestionar la Iglesia y el orden establecido, y el redescubrimiento de la literatura griega antigua y los textos romanos condujo al Renacimiento y a un mayor enfoque en la vida en la tierra en lugar de lo que cabía esperar tras la muerte. El Renacimiento impulsó la Reforma protestante (1517-1648), encabezada por Martín Lutero (1483-1546) y posibilitada por la imprenta de Johannes Gutenberg (en torno a 1398-1468), inventada hacia 1450.La revolución de la imprenta en la Europa renacentista permitió la amplia difusión de las obras de Lutero —y posteriormente de otros autores— que cuestionaban el statu quo y la autoridad eclesiástica.La imprenta y la Reforma protestante fomentaron una mayor alfabetización y el pensamiento independiente, lo que contribuyó a la Era de la Ilustración de los siglos XVII y XVIII.
Conclusión
El Imperio bizantino cayó en manos de los turcos otomanos en 1453, quienes cerraron la Ruta de la Seda, poniendo fin al comercio terrestre europeo con Oriente y fomentando un mayor comercio marítimo, lo que dio inicio a la Era de los Descubrimientos. La colonización de América comenzó en 1492, impulsada no solo por la necesidad europea de encontrar rutas alternativas hacia Oriente, sino también por la historia europea. Las Cruzadas habían establecido un paradigma de conquista en nombre del cristianismo, mientras que la rivalidad entre las naciones católicas y protestantes animó a los países y a las comunidades religiosas a reclamar tierras en nombre de sus fes respectivas.
La Era de los Descubrimientos estableció la cultura europea en el llamado Nuevo Mundo entre 1492 y 1620, con un mayor número de colonos que llegaron hasta 1720 y aún más posteriormente, hasta principios del siglo XX. Los holandeses, ingleses y franceses entre otros también establecieron colonias en otros lugares, como la India, Oriente Próximo y África, difundiendo así la cultura europea por todo el mundo. En su momento los europeos no se cuestionaron los beneficios del imperialismo y la colonización, aunque cada vez se han ido cuestionando más desde mediados del siglo XX. Sin embargo, para bien o para mal, la historia, la cultura y las políticas europeas afectaron al desarrollo de varias regiones de todo el mundo e influyeron en el establecimiento de muchos de los paradigmas sociopolíticos y religiosos del mundo moderno.
Europa es un continente formado por la parte más occidental de Eurasia. Los estudiosos suelen referirse a él como una península de la masa continental de Eurasia, pero no se considera parte de Asia.
¿De dónde viene el nombre de «Europa»?
No se sabe cuál es el origen del nombre. Se cree que puede provenir del mito de Europa, una princesa fenicia secuestrada por Zeus que se convirtió en la primera reina de los minoicos, pero esta afirmación se ha cuestionado durante siglos.
¿Cuántos países hay en Europa?
Europa tiene 50 países, aunque, según algunas definiciones, solo son 44.
¿Cuándo aparece «Europa» por primera vez por escrito en referencia al continente?
«Europa» aparece por escrito por primera vez en el siglo VI a.C. en Grecia en referencia al continente de Europa, pero no está claro cuál es el origen del nombre.
Traductora de inglés y francés a español. Muy interesada en la historia, especialmente en la antigua Grecia y Egipto. Actualmente trabaja escribiendo subtítulos para clases en línea y traduciendo textos de historia y filosofía, entre otras cosas.
Joshua J. Mark no solo es cofundador de World History Encyclopedia, sino también es el director de Contenidos. Anteriormente fue profesor en el Colegio Marista de Nueva York, donde enseñó historia, filosofía, literatura y escritura. Ha viajado extensamente y vivió en Grecia y en Alemania.
Escrito por Joshua J. Mark, publicado el 09 junio 2023. El titular de los derechos de autor publicó este contenido bajo la siguiente licencia: Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. Por favor, ten en cuenta que el contenido vinculado con esta página puede tener términos de licencia diferentes.